
Ni un millón de palabras, ni un sin fin de lágrimas podrán decir lo que quiero pero trataré de enlazar las palabras que con lágrimas salen de mi alma, palabras que en este momento no quisiera decir porque son palabras que acompañaran ésta tristeza por una ausencia que no esperaba.
Hablar de una mujer tan fuerte, tan dedicada, tan esmerada, llena de vida… es difícil, pero te quiero decir ahora en este momento, yo se que me escucharás porque estás aquí con nosotros, en cada suspiro que demos, cada latido te recordamos, debo creer que estas presente recordándonos y acompañándonos hoy
Nos diste tu ejemplo, tu valor y tu esfuerzo que se lo dejaste a cada uno de tus hijos, nietos… y a tu querido esposo. No vamos a olvidar tus besos, tus abrazos, ni tu fuerza interminable ni mucho menos tu dedicación para agasajarnos cada día que te veíamos, tu risa y tu cariño que nos diste en cada día que estuviste junto a nosotros, sin esperar una recompensa a cambio, tu amor fue tan desinteresado y tan reconfortante… Ante lo malo siempre tenías buena cara, una sonrisa y un abrazo, un ánimo… los mejores ejemplos les dejaste a tus hijos, a tus nietos, acompañaste a mi abuelo, y lo seguirás haciendo dándole fuerzas. Tú habrás dejado de darnos amor con tu presencia, pero seguirás en nuestros recuerdos y no morirás porque no te olvidaremos, y estaremos contigo todo el tiempo ya que tú estarás cada momento junto a nosotros.
Ganaste todas las batallas que una esposa, madre y abuela, le diste una vida con alegría a mi abuelo, le entregaste unos hijos que les dedicaste tu vida, los amaste y fuiste nuestra abuela que nos hizo sonreír con sus mimos y su amor. Estamos orgullosos de ser parte de ti, muy orgullosos de amarte y muy orgullosos de extrañarte.
Hoy nos duele tu partida, pero sabemos en el interior de nosotros que descansas, y estás con Dios, y ríes junto a él y serás nuestro ángel que nos cuide todos los días, que nos guiarás y nos mantendrás a salvo, nos darás la fuerza… Danos calma desde tu interior a todos los que te aman, pensamientos tranquilos, y momentos de calma. Quiero que sepas que siempre te querremos, siempre te amaremos y nunca te olvidaremos… Cada uno de nosotros te dice te amo, te extraña… pero estás junto a la mejor compañía que es Dios, del cual haz estado con mucha fe a su lado, y te ha acompañado en este camino hacia donde estás.
A todos nos cuesta que te hayas ido y sinceramente abuelita, quisiéramos tenerte siempre, pero Dios te ha llamado, una persona tan devota de él, que quiere que estés a su lado… Abuelita… con esto quiero darte una despedida… y sé que allá en el cielo velarás por nuestras vidas.